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Arce y Choquehuanca se despiden con un llamado a la unidad y autocrítica al “proceso de cambio”

La Paz, Bolivia – El presidente saliente de Bolivia, Luis Arce Catacora, y el vicepresidente David Choquehuanca Céspedes ofrecieron en la mañana de este viernes su último mensaje a la nación desde la Casa Grande del Pueblo, en el centro de La Paz. Acompañados por su gabinete de ministros, los mandatarios se despidieron con un balance de gestión marcado por la autocrítica, las referencias al “proceso de cambio” y un llamado conjunto a la unidad nacional.

El acto tuvo lugar en el Salón de los Espejos del Palacio presidencial y fue transmitido por los medios estatales bolivianos. Con tono solemne, Arce hizo un repaso de los logros y dificultades de su administración, mientras Choquehuanca centró su intervención en un mensaje de reconciliación y equilibrio, apelando a los valores del pensamiento andino.

Arce: “El proceso de cambio fue herido de muerte”

En su discurso, Luis Arce reconoció que el ciclo político iniciado hace casi dos décadas por el Movimiento Al Socialismo (MAS) atraviesa una crisis profunda. “El proceso de cambio, que tantas esperanzas despertó en Bolivia y en América Latina, fue herido de muerte por las divisiones internas y los boicots que priorizaron intereses personales sobre el bienestar del pueblo”, afirmó.

El mandatario señaló que su gobierno enfrentó uno de los períodos más complejos desde el retorno del MAS al poder en 2020, tras la crisis política de 2019 y el gobierno transitorio de Jeanine Áñez. “Recibimos una Bolivia herida por la pandemia, la recesión económica y la confrontación política, pero trabajamos para reconstruir la estabilidad y cuidar la vida”, sostuvo.

Arce presentó además lo que definió como los “cinco legados” de su gestión:

  1. Defensa de la vida, durante la emergencia sanitaria provocada por la Covid-19.
  2. Protección de las políticas sociales y continuidad de los bonos estatales.
  3. Preservación de los recursos naturales frente a presiones externas.
  4. Impulso a la industrialización para diversificar la economía nacional.
  5. Resguardo de la democracia y respeto a la voluntad popular.

“Gobernamos con el pueblo, sin traicionar su mandato, y entregamos el país con la frente en alto”, expresó el presidente saliente, quien también agradeció el apoyo de las organizaciones sociales, el cuerpo diplomático y las instituciones del Estado.

Sin mencionar directamente al expresidente Evo Morales, Arce aludió a las tensiones internas dentro del MAS que marcaron su gestión: “Las disputas y ambiciones personales debilitaron el proyecto colectivo y pusieron en riesgo los avances de nuestro pueblo”.

Choquehuanca: “Nada justifica la división del pueblo”

En un tono más espiritual y reflexivo, el vicepresidente David Choquehuanca centró su mensaje en la necesidad de restaurar la armonía y la unidad entre los bolivianos. “Nada justifica la división del pueblo. Cuando nos dividimos, perdemos todos. Debemos volver al camino de la verdad, de la armonía y de la vida”, afirmó.

Choquehuanca —referente del ala indígena del MAS y figura clave en la política andina— reivindicó el principio de “gobernar obedeciendo” y llamó a retomar los valores del suma qamaña (vivir bien). “El poder no se acumula ni se impone, se comparte y se construye colectivamente”, señaló.

El vicepresidente también subrayó que los pueblos indígenas y originarios “siguen siendo la raíz del proceso de cambio” y pidió no abandonar los principios comunitarios que inspiraron la refundación del Estado Plurinacional.

El mensaje de Arce y Choquehuanca se produjo en vísperas de la transmisión del mando presidencial al mandatario electo Rodrigo Paz, quien asumirá el cargo el lunes 11 de noviembre. Ambos expresaron sus mejores deseos al nuevo gobierno, instando a mantener la estabilidad democrática y el diálogo político.

“A la nueva administración le deseo lo mejor —dijo Arce—. Que sus decisiones tengan siempre presente a quienes más lo necesitan y que la política vuelva a ser servicio y no confrontación.”

El acto cerró con un tono emotivo, al cumplirse dos décadas desde el inicio del ciclo político del MAS en 2006. “Este no es un adiós, sino un compromiso continuo con Bolivia”, concluyó Arce. “Seguiremos trabajando por la unidad, la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo.”

Choquehuanca acompañó el cierre con un mensaje final: “El camino del cambio no ha terminado. El pueblo tiene que seguir caminando con conciencia, con respeto y con amor por la Pachamama.”

Con este mensaje, la fórmula Arce–Choquehuanca cerró oficialmente un ciclo político histórico que transformó la estructura del Estado boliviano, pero que hoy enfrenta desafíos internos y un proceso de renovación.
El fin de su mandato marca un punto de inflexión para el MAS y para Bolivia, que se prepara para un nuevo capítulo político bajo la administración de Rodrigo Paz.

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