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Bolivia gobernada por tiktokers: la caída de Luis Fernando Camacho y el ascenso del poder digital

Por Noelia Carrazana

Las elecciones subnacionales de 2026 en Bolivia y los comicios presidenciales previos marcaron un punto de inflexión en la política del país: el ascenso de liderazgos impulsados por redes sociales y el debilitamiento de estructuras tradicionales.

En Santa Cruz de la Sierra, el triunfo de Carlos Manuel “Mamén” Saavedra con más del 71% de los votos consolidó un perfil político construido a partir de la combinación entre presencia digital y trabajo territorial. Ingeniero agrónomo y exconcejal, Saavedra ganó notoriedad mediante denuncias difundidas en TikTok, donde acumuló más de tres millones de seguidores.

En el caso de la elección por la Gobernación no se definió en primera vuelta y deberá resolverse en balotaje entre Juan Pablo Velasco y Otto Ritter. Según el calendario electoral, la segunda vuelta está prevista para el mes de abril de 2026, en una fecha aún por confirmar oficialmente por el Tribunal Supremo Electoral.

Este nuevo actor político boliviano comenzó su carrera política en 2010 como concejal. Tras su salida del cargo en 2012, regresó en 2021 con el Movimiento Demócratas, desde donde fortaleció un perfil fiscalizador. El 24 de diciembre de 2025 renunció a su banca para competir por la alcaldía con su agrupación “VOS”, argumentando la incompatibilidad entre campaña y gestión. Tres meses después, obtuvo una victoria contundente, afirmando tras los resultados que “había ganado la esperanza”.

Su posicionamiento también estuvo vinculado a denuncias contra el entonces alcalde Johnny Fernández en el caso denominado “pavimento fantasma”, que derivó en decisiones judiciales en su contra.

En paralelo, el escenario político cruceño evidenció el desgaste del liderazgo de Luis Fernando Camacho, cuya influencia se redujo en uno de sus principales bastiones. Analistas coinciden en que estos resultados reflejan un cambio en las formas de construcción política, con mayor peso de la comunicación directa y digital.

El antecedente nacional de la infuencia del Tik Tok: el ascenso de Lara

El proceso observado en Santa Cruz tiene un antecedente inmediato en la política nacional. El ascenso de Edman “El Capitán” Lara, ex policía y figura mediática en redes sociales, fue determinante en la victoria presidencial de Rodrigo Paz en 2025.

Lara ganó notoriedad desde 2022 al denunciar presuntos actos de corrupción en la Policía Boliviana. Tras su suspensión, procesamiento y posterior baja definitiva en 2024, trasladó su actividad a redes sociales, donde consolidó una base de seguidores bajo una narrativa centrada en la denuncia y la confrontación con el sistema.

Su incorporación como candidato a vicepresidente por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) marcó un punto de inflexión en la campaña. La estrategia combinó presencia territorial con uso intensivo de plataformas digitales. “Vamos a reventar las redes sociales con nuestras propuestas”, fue uno de los ejes discursivos de campaña.

El PDC obtuvo el 32,15% de los votos en primera vuelta, superando al ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga (26,64%) y forzando una segunda vuelta. En el balotaje del 19 de octubre de 2025, la fórmula Paz–Lara se impuso con el 54,5% de los votos, consolidando un cambio en el mapa político nacional.

Redes sociales y transformación política

Para el analista boliviano Wilmer Machaca, este fenómeno responde a un cambio estructural en los hábitos de consumo de información: “TikTok es la plataforma más usada. Es popular porque entretiene y también porque se ha vuelto un espacio donde se puede generar economía”, explicó.

Según Machaca, el impacto es profundo: “En Bolivia, TikTok ha sustituido a la televisión. La gente ya no llega a sus casas a ver la novela, la película o los noticieros; todo eso lo hace mediante TikTok”.

Asimismo, destacó que el formato influye en su expansión: “Tiene un nivel de adicción mayor al resto de las plataformas, por ser de video corto”.

El analista también diferencia los casos de Lara y Saavedra: “Lara no nace en TikTok, pero tampoco era alguien que producía mucho contenido. Lo importante fue la viralidad que se generó en su nombre”. En contraste, señaló: “Mamén es un trabajo más sostenido, de control social, y eso lo llevó a lo digital”.

En Santa Cruz, este proceso también se expresa en nuevas formas de representación. La figura de Reina Condarco, una mujer de polleras, quien acompañó la campaña de Saavedra en mercados y barrios periféricos, refleja la incorporación de sectores tradicionalmente subrepresentados. Su posible llegada al Concejo Municipal marcaría la primera presencia de una mujer de pollera en ese espacio.

El conjunto de estos procesos muestra una reconfiguración de la política boliviana. La combinación entre crisis económica, desgaste institucional y expansión de redes sociales ha favorecido la emergencia de nuevos liderazgos.

La política ya no se construye exclusivamente en partidos o estructuras tradicionales, sino también en plataformas digitales, donde la capacidad de generar identificación y cercanía adquiere un peso central.

En este contexto, Bolivia transita hacia un modelo híbrido, donde territorio y algoritmo se entrelazan. El resultado es un escenario abierto, en el que la consolidación de estos nuevos liderazgos dependerá de su capacidad para traducir legitimidad digital en gestión efectiva.

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