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La crisis de la Línea Negra y la disputa por el territorio sagrado en la Sierra Nevada

Por Noelia Carrazana

La anulación judicial del decreto que protegía la llamada “Línea Negra”, el sistema de sitios sagrados de la Sierra Nevada de Santa Marta, reabrió un fuerte debate en Colombia sobre los derechos territoriales de los pueblos indígenas. Autoridades de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, organizaciones sociales y el propio gobierno nacional advirtieron sobre las implicancias de la decisión y el futuro de uno de los territorios espirituales y ecológicos más importantes del país.

Un fallo judicial que reabre el conflicto territorial

En febrero de 2026, el Consejo de Estado de Colombia dejó sin efecto el Decreto 1500 de 2018, normativa que había establecido el reconocimiento oficial de la denominada Línea Negra, un sistema de lugares ceremoniales que delimita el territorio ancestral de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.

La resolución judicial eliminó el principal instrumento legal que resguardaba 348 sitios sagrados ubicados alrededor de la Sierra Nevada, espacios que para las comunidades indígenas forman parte de una red espiritual vinculada al equilibrio entre la naturaleza, el agua, la biodiversidad y la vida humana.

Antes de la aprobación del decreto en 2018, el Estado colombiano reconocía únicamente 54 sitios sagrados dentro de ese sistema. Con la nueva normativa, ese número se amplió a 348 espacios ceremoniales distribuidos en los departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar, donde se encuentran numerosos lugares de significado espiritual para los pueblos originarios.

La Línea Negra, también conocida como Séshizha, no es entendida por los pueblos indígenas como una simple delimitación territorial. En su cosmovisión representa una estructura espiritual que conecta montañas, ríos, lagunas y otros espacios rituales mediante recorridos ceremoniales que mantienen el equilibrio del territorio. Según explican las autoridades indígenas, se trata de una red de lugares sagrados que funciona como un sistema natural de alerta frente a cambios ecológicos, geológicos o astronómicos en el territorio. Esta red conecta montañas, ríos, lagunas y sitios ceremoniales desde los picos nevados hasta el mar Caribe, y permite mantener el equilibrio entre la naturaleza, las comunidades humanas y el universo.

Desde la cosmovisión de los pueblos de la Sierra, Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, la Línea Negra constituye el eje espiritual que sostiene el equilibrio del territorio que ellos llaman el “corazón del mundo”. En este sistema, los sitios sagrados y las instituciones tradicionales como las Kankurwa, espacios de formación espiritual y transmisión de la llamada “Ley de Origen”, cumplen un papel fundamental para preservar la armonía entre seres humanos y naturaleza. Ritualidades como el pagamento, una ofrenda ceremonial para restablecer el equilibrio con la Sierra Nevada y la Madre Tierra, forman parte de ese sistema de relación permanente entre el territorio, los ecosistemas y quienes lo habitan.

El fallo del Consejo de Estado se sustentó en argumentos jurídicos y procedimentales. El tribunal sostuvo que el decreto presentaba inconsistencias técnicas y problemas formales, entre ellos dificultades relacionadas con la cartografía oficial y cuestionamientos sobre algunos aspectos del proceso administrativo.

La decisión generó preocupación entre organizaciones indígenas y especialistas en derechos territoriales, quienes consideran que el fallo puede debilitar el marco de protección existente sobre los territorios sagrados de la Sierra Nevada.

Tras conocerse la decisión judicial, autoridades tradicionales y organizaciones sociales emitieron comunicados en los que expresaron su preocupación por las posibles consecuencias de la medida.

Distintas organizaciones señalaron que la anulación del decreto deja a las comunidades sin una herramienta jurídica sólida para proteger su territorio frente a proyectos extractivos, de infraestructura o de explotación económica.

En ese contexto, representantes indígenas hicieron públicas varias declaraciones. En un pronunciamiento citado por la organización jurídica Dejusticia, un vocero del pueblo Kogui expresó: “Se ha fallado contra el derecho a existir de nuestros pueblos”.

En el mismo documento, autoridades espirituales indígenas también recordaron la relación entre el territorio y su cosmovisión: “La Sierra no es sólo montaña: es un ser vivo”.

Diversas organizaciones de derechos humanos advirtieron que la ausencia de un marco jurídico claro podría facilitar la expansión de actividades extractivas, turismo intensivo, proyectos energéticos o infraestructura en áreas que las comunidades consideran espacios ceremoniales fundamentales.

Investigadores y especialistas en temas indígenas han señalado que estos territorios cumplen un papel central no solo en la vida cultural de las comunidades, sino también en la conservación ambiental de la región.

La respuesta del gobierno colombiano

La decisión judicial generó reacciones también dentro del gobierno nacional. Ante el impacto político y social del fallo, el Ejecutivo anunció que iniciará un proceso para elaborar un nuevo decreto que permita restablecer el reconocimiento de la Línea Negra.

El presidente Gustavo Petro convocó a los pueblos indígenas de la Sierra Nevada a participar en un proceso de consulta destinado a redefinir el marco jurídico del territorio sagrado.

Durante ese proceso, el mandatario señaló: “La consulta previa es la asamblea de las comunidades indígenas”. El gobierno también indicó que el nuevo decreto deberá incorporar procesos de consulta con comunidades indígenas y afrodescendientes, así como revisar las tensiones territoriales existentes entre distintos actores sociales presentes en la región.

Según autoridades nacionales, el objetivo es construir un nuevo instrumento jurídico que reconozca el carácter ancestral del territorio indígena y al mismo tiempo tenga en cuenta la compleja realidad territorial de la Sierra Nevada.

La Sierra Nevada de Santa Marta es considerada por los pueblos indígenas como “el corazón del mundo”, una denominación que refleja su importancia espiritual dentro de la cosmovisión de las comunidades.

Desde esta perspectiva, cada sitio sagrado cumple una función específica dentro del equilibrio del territorio. Lagunas, ríos, montañas y rocas ceremoniales forman parte de una red simbólica que conecta la vida espiritual con el orden natural.

Por esta razón, la discusión sobre la Línea Negra trasciende el ámbito jurídico o administrativo. Para los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo, la defensa de estos espacios representa una forma de proteger su identidad cultural, su espiritualidad y su relación ancestral con la naturaleza.

La controversia actual también refleja tensiones históricas en Colombia entre los derechos territoriales de los pueblos indígenas, las políticas de desarrollo económico y la presencia de diferentes poblaciones en la región.

Mientras el gobierno busca avanzar en la elaboración de un nuevo decreto, las comunidades indígenas continúan reclamando garantías para la protección efectiva de su territorio sagrado.

Para las autoridades tradicionales de la Sierra Nevada, la discusión no se limita a un debate legal. Se trata, afirman, de la defensa de un sistema cultural y espiritual que ha sostenido durante siglos la relación entre los pueblos indígenas y uno de los ecosistemas más importantes de Colombia.

Fuente: Mogabay, Dejusticia, El País, Confederación Indígena Tairona

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