La Paz – La tensión diplomática entre La Paz y Londres por el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas expone no solo una disputa de soberanía, sino también una batalla de narrativas. Mientras el Reino Unido insiste en la autodeterminación, la perspectiva del historiador qom Juan Chico introduce la dimensión indígena del territorio.
La controversia por la soberanía de las Islas Malvinas sumó un nuevo episodio en el escenario internacional luego de que el embajador del Reino Unido en Bolivia, Richard Porter, calificara de “decepcionante e inaceptable” la posición del gobierno boliviano en respaldo al reclamo argentino.

En un mensaje difundido el 2 de abril, el diplomático británico afirmó que “las islas Falkland son británicas” y sostuvo que su estatus no está en discusión, apelando al referéndum de 2013, en el que el 99,8 % de los habitantes votó por continuar bajo soberanía del Reino Unido. “Creemos firmemente en el derecho de los pueblos a definir su propio futuro y esa decisión debe ser respetada”, enfatizó, al tiempo que consideró que la postura boliviana constituye una “intervención” en asuntos soberanos británicos.
El pronunciamiento británico se produjo luego de que el vicecanciller de Bolivia, Carlos Paz Ide, participara en un acto en La Paz por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas.
Durante la conmemoración, el funcionario afirmó que “la causa de las Malvinas no solo corresponde a la Argentina, sino que constituye también una causa regional”, en línea con la política exterior sostenida históricamente por Bolivia.
La Cancillería boliviana reiteró además su llamado a retomar negociaciones entre las partes involucradas, en el marco de las resoluciones de Naciones Unidas, con el objetivo de alcanzar “una solución justa, pacífica y duradera”.
En paralelo, el gobierno argentino, a través del vicecanciller Pablo Quirno, respaldó la postura boliviana y calificó las declaraciones del embajador británico como “desafortunadas”, reafirmando el carácter regional del reclamo.
La disputa por las Malvinas enfrenta desde el siglo XIX a Argentina y al Reino Unido por el control del archipiélago. Argentina sostiene su reclamo en argumentos históricos y geográficos, mientras que el Reino Unido mantiene su administración y fundamenta su posición en el principio de autodeterminación de los habitantes.
El conflicto alcanzó su punto más crítico en 1982, con la guerra entre ambos países, que concluyó con la derrota argentina y la continuidad del control británico.
Desde entonces, Argentina impulsa la reanudación de negociaciones, mientras que Londres condiciona cualquier discusión al consentimiento de la población isleña.
Evidencia científica: presencia humana previa a Europa
En paralelo al conflicto diplomático, investigaciones científicas recientes aportan nuevos elementos al debate histórico sobre el territorio.
Un estudio liderado por la Universidad de Maine y publicado en Science Advances identificó indicios de actividad humana en las islas entre los años 1250 y 1420, varios siglos antes del arribo europeo documentado.
El equipo encabezado por Kit Hamley halló restos de carbón vegetal datados por radiocarbono, acumulaciones de huesos de fauna marina organizadas de manera no natural y herramientas líticas compatibles con tecnologías indígenas sudamericanas
En una entrevista que fue publicada por el medio INFOBAE la investigadora indico que: “Consideramos que el grupo más probable que haya visitado las islas fue el pueblo yagán, con una gran capacidad de navegación en ambientes extremos”.
El estudio también plantea la hipótesis de que el guará, un cánido extinto en el siglo XIX, podría haber sido introducido por estos grupos humanos, lo que reforzaría la idea de interacción preeuropea.
Juan Chico: historia, territorio y memoria indígena
Juan Chico (1977–2021) fue un historiador e investigador del pueblo qom, nacido en la provincia del Chaco. Su trabajo se centró en la reconstrucción de la memoria indígena y en la visibilización de procesos de violencia estatal, como la Masacre de Napalpí.
Los hallazgos de Hamley dialogan con los planteos del historiador qom Juan Chico, quien en su obra sobre pueblos originarios y Malvinas propone ampliar el enfoque del conflicto.
Chico aporta una lectura que amplía el enfoque tradicional del conflicto. Sus investigaciones cuestionan la idea de las islas como un territorio vacío antes de la colonización europea, señalando que se trata de una construcción histórica que invisibiliza la presencia indígena. Desde esta perspectiva, la cuestión Malvinas no debería reducirse a una disputa entre Estados, sino entenderse como parte de un proceso más amplio de ocupación y despojo territorial.
En ese sentido, advierte que el debate sobre soberanía requiere incorporar las territorialidades preexistentes y las memorias de los pueblos originarios, al tiempo que vincula la participación indígena en la guerra de 1982 con una continuidad de violencias estatales sobre estos sectores.
Soldados qom, wichí, moqoit y de otras comunidades formaron parte de las tropas argentinas. Testimonios como el de Rubén Asencio evidencian no solo su participación, sino también situaciones de violencia interna, incluyendo castigos físicos y discriminación racial.
Asimismo, plantea la necesidad de llevar esta mirada a los ámbitos internacionales, especialmente en los espacios vinculados a procesos de descolonización.
La controversia entre Bolivia y el Reino Unido refleja la persistencia de la cuestión Malvinas en la agenda internacional. Mientras Londres sostiene su posición basada en la autodeterminación, América Latina refuerza el carácter regional del reclamo argentino.
En paralelo, los avances científicos y las perspectivas históricas indígenas amplían el campo de análisis, cuestionando la narrativa de un territorio vacío y reintroduciendo la dimensión precolonial en el debate.
Fuente: Infobae

