Por Noelia Carrazana
El exvicepresidente ecuatoriano asegura haber perdido 30 libras (aproximadamente 13,6 kilos) desde que está en prisión. Mientras denuncia hambre constante, su abogada advierte un cuadro de desnutrición, pero la Justicia sostiene que no hay vulneración de derechos.
El exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, volvió a quedar en el centro de la polémica tras el rechazo judicial a un hábeas corpus correctivo con el que su defensa buscaba mejorar sus condiciones de detención en la Cárcel del Encuentro, un centro de máxima seguridad.

Durante la audiencia, Glas describió un cuadro crítico de su situación en prisión: “Yo me despierto con hambre, paso la tarde con hambre y me acuesto con hambre. La muestra de que mi hambre es real son 30 libras menos de peso. Tener a una persona con hambre de manera permanente es una clase de tortura”, afirmó.
Según su testimonio, ha perdido 30 libras (unos 13,6 kilos) desde que fue encarcelado, lo que —según su defensa— evidencia un deterioro físico sostenido bajo custodia estatal.
El recurso presentado por su equipo legal solicitaba el aumento de porciones de alimentos y el acceso regular a atención médica especializada, argumentando una afectación directa a su salud.
Sin embargo, el juez rechazó el pedido al considerar que no existen pruebas suficientes de vulneración de derechos fundamentales. En su resolución, sostuvo que Glas recibe atención médica adecuada y una alimentación acorde a su condición.
Durante la audiencia, el Ministerio de Salud Pública informó que el exvicepresidente ha recibido 79 atenciones médicas desde noviembre, incluyendo controles periódicos y provisión de medicamentos. Por su parte, el sistema penitenciario aseguró que cuenta con una dieta diferenciada, que incluye proteínas, sopas, ensaladas y suplementos nutricionales.
El magistrado declaró el hábeas corpus como improcedente, aunque exhortó a las autoridades a mantener controles médicos y nutricionales constantes.
“Lo estamos viendo morir”: alerta de su defensa
La polémica escaló tras las declaraciones de su abogada, Sonia Vera, quien advirtió públicamente sobre el estado del exvicepresidente.
En un video difundido en redes, sostuvo que Glas atraviesa un cuadro grave: “Lo estamos viendo morir por desnutrición”, afirmó, alertando sobre un posible riesgo para su vida.
Según explicó, el hábeas corpus no buscaba privilegios, sino garantizar condiciones mínimas: “Lo que pedimos es evitar que muera bajo custodia del Estado”, remarcó.
Violación a los derechos humanos
El caso de Jorge Glas se da en un contexto de fuerte cuestionamiento al sistema penitenciario de Ecuador, señalado en reiteradas ocasiones por organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
De hecho, la Corte IDH ya había otorgado medidas cautelares a su favor, lo que evidencia preocupación internacional por sus condiciones de detención.
Glas cumple condenas por corrupción, ocho años por cohecho y asociación ilícita y 13 años por peculado, en una prisión impulsada por el gobierno de Daniel Noboa, cuyo modelo de máxima seguridad se inspira en la política carcelaria aplicada por Nayib Bukele.
La detención de Jorge Glas en la embajada de México en Quito fue ampliamente cuestionada a la luz del derecho internacional. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas establece la inviolabilidad de las sedes diplomáticas, prohibiendo el ingreso de autoridades del Estado receptor sin consentimiento del jefe de misión. Asimismo, la Convención sobre Asilo Diplomático reconoce la protección a personas que solicitan asilo en embajadas. En este marco, el ingreso de fuerzas de seguridad ecuatorianas fue considerado por diversos actores internacionales como una vulneración de estas normas.
A partir de estos principios, dirigentes como Andrés Arauz sostienen que la captura carece de legalidad y encuadra en una retención indebida, dado que Jorge Glas se encontraba bajo protección diplomática al momento de su detención. Por su parte, el Estado ecuatoriano ha defendido el procedimiento argumentando la existencia de condenas judiciales firmes y la necesidad de hacerlas cumplir, lo que mantiene abierto el conflicto jurídico y político a nivel internacional.
Desde el correismo se asegura que el actual presidente Daniel Noboa humilla a Glas a modo de venganza política, medios que no son afines a este partido realizaron una campaña con imagenes de IA para mostrar un Jorge Glass saludable

