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Sara Inalef: abuela que resiste al desalojo de su territorio ancestral

Por Claudia Castro

Sara Inalef es una abuela de 93 años que vive en Mallín Ahogado, un paraje entre El Bolsón y Bariloche, Río Negro, en una zona llamada La Rinconada y ruta 83.

Sara es una reconocida tejedora e hilandera de la zona de Mallín Ahogado y alrededores. Hija de Pedro José y María Marcelina, hoy vive junto a su hija Cristina y sus dos nietas, una de ellas discapacitada. 

Las cuatro mujeres del lof Coronado Inalef están a punto de ser desalojadas de las siete hectáreas de las que son poseedoras ancestrales en el marco de un conflicto con la familia Sepúlveda Avilés, la cual afirma ser propietaria del lugar, y su representante la abogada Patricia Zavalía, quien pretende ser dueña de dos de las hectáreas en conflicto.

La familia Inalef tiene más de 100 años en el lugar y el conflicto se inicia en la década del 70´, cuando la familia Sepúlveda en su momento era ocupante de un campo en la Costa del Río Azul. Estando allí, don Carlos Sepúlveda comenzó a trabajar como leñador del empresario forestal y maderero, Alfonso Sirvent. 

Mariela Troncoso, hija de Cristina Coronado indicó a Mink’a Comunicación que “en aquellos años había mucha leña acá, de eso vivía la gente, vendía leña. Cuando se independizó mi abuelita, vino y construyó la casita de madera a cambio de leña. En esos años el único, era el aserradero de Alfonso Sirvent”, por lo que según comenta la nieta de Sara, el hermano realiza un trato con Sirvent a cambio de una cantidad de leña y es así que más tarde llega Sepúlveda para ocupar el rol de leñador.

Tiempo después, al no querer irse e instalarse con su familia, comienza el conflicto. “les cerraron el acceso del camino y cada vez que pasaba era conflictos, peleas, denuncias, todo” subrayó Mariela.

“Mi abuela y mi tío José, terminaron aflojando. Al ser en la época de los militares no había dinero para abogados. Fue re injusto”,  remarcó. Además dijo que en ese entonces, el director de Tierras era corrupto, por lo que benefició a Sepúlveda al otorgarle un papel  de ocupación y “fue más difícil”. Lo que implicó que con ese papel de ocupación “ellos vendieron esas siete hectáreas”. Si bien luego el territorio fue recuperado tras haberse casado Cristina con el nuevo dueño de las tierras, José Saenz, los herederos de Sepúlveda reclaman los terrenos tras mencionar que tienen los papeles de titularidad. 

La familia Sepúlveda le cambió a José Saenz (esposo de Cristina Inalef Coronado) las 7 hectáreas que comprende la parcela en disputa, por dos terrenos en el Bolsón en los que actualmente viven los hijos de Carlos Sepúlveda.

En este sentido, la familia Inalef sostiene que al haber fallecido José Saenz, los papeles nunca terminaron de tramitarse. 

En marzo de 2023, aparece la abogada Patricia Zabalía, en su carácter de heredera de Carlos Sepúlveda y acompañada por los hijos del difunto Sepúlveda, quienes ingresaron al predio de manera violenta, mostrando el título de propiedad de la tierra. Desde entonces los integrantes de la Lof Coronado -Inalef viven una pesadilla.

En este contexto, el fiscal que entiende en la causa, Francisco Arrien, en una de las audiencias les dijo a Cristina: “usted tiene mucho campo, para qué quiere más, ellos viven todos amontonados”. dando a entender a Cristina, que “ellos (los herederos) los necesitan más que nosotros”. 

Mariela a su vez comenta: “mi abuelita tuvo enfrentamiento todo el tiempo. Ahora que regresaron le recuerda a todo eso, porque eran enfrentamientos todo el tiempo”, haciendo alusión a los años de conflicto en la década del 70’.

Según manifestó la familia, en ese entonces hubo denuncias, y hasta el jefe de familia había quedado preso, por lo que existen antecedentes de que los poseedores son la familia Inalef, ya que además hubo abusos de confianza al utilizar a los animales de la familia sin permiso previo.

“Ya vamos cinco generaciones viviendo en este territorio”, sostiene Cristina. “Nuestra madre nació acá y tiene 93 años. Si el Fiscal hubiera investigado habría visto toda nuestra documentación y todas las injusticias que se cometieron acá”. Los Sepúlveda construyeron en el territorio una vivienda y se mudado allí con perros feroces que asustan a los animales de las Inalef. 

En este marco, la familia denunció que tanto los abogados y fiscal siempre se presentan con malos tratos y de forma violenta. “yo me sentí muy mal, porque nos atacaban. Y uno quiere expresarse y no puede con esa gente”.

“Nosotros tenemos derechos. Hay derechos que nos respaldan como el artículo 169 de la OIT”, además de que la ley 26.160 los respalda al  declarar la emergencia territorial de las comunidades indígenas originarias del país, y suspende la ejecución de sentencias, actos procesales o administrativos cuyo objeto sea el desalojo o desocupación de las tierras que ocupen las mismas. 

La familia Inalef sostiene que ella nunca vendió el terreno, y siempre habitó en el lugar. “mi abuelita nunca vendió. Lo ocupó con animales, sembrar, alambrar. Nunca tuvo la intención de vender, mis papás lo trabajaron y lo siguen habitando”. 

“Nosotros hoy estamos rodeados de extranjeros. En nuestra lof tenemos a dos familias extranjeras que están dentro de la lof” sostuvo Cristina.  

En este contexto, mientras tanto, a pocos kilómetros, Joe Lewis desobedece fallos judiciales que ordenan abrir el camino que conduce a Lago Escondido. Más hacia el este, capitales cataríes alambran las nacientes del río Chubut y cercan las veranadas de las Comunidades. Nadie sabe bien cómo se hicieron dueños de miles de hectáreas. Hay denuncias y pedidos a la Justicia para saberlo; pero va todo muy lento y a ningún Fiscal inicia una investigación ni obliga a cumplir los fallos, tal como lo hacen con las comunidades.