A más de un mes de la desaparición de Delicia Mamani Mamani, una joven de 26 años vista por última vez el 21 de noviembre en la localidad de Malagueño, el caso continúa envuelto en irregularidades, opacidad institucional y una creciente alarma regional ante la hipótesis de posible trata de personas con traslado transfronterizo.

La desaparición de Delicia, estudiante del Profesorado de Educación Primaria y habitante de una zona rural de Córdoba, pasó rápidamente de ser una denuncia local a un expediente que hoy involucra a Argentina y Bolivia, y que finalmente será investigado por el Juzgado Federal N.º 3 de Córdoba, tras la presentación de un pedido formal que declaró la incompetencia de la justicia provincial. Según se expone en el comunicado de prensa presentado por la defensa, las condiciones del caso “permiten sostener que no se trata de una ausencia voluntaria, sino que existen indicios suficientes para presumir la posible comisión del delito de trata de personas, al menos en su etapa inicial” (art. 145 bis y 145 ter del Código Penal argentino).
Delicia vivía con su madre y su hermano en una vivienda precaria; caminaba varios kilómetros diarios para asistir a clases. Presenta una discapacidad en la mano derecha y una dificultad motriz que afecta su marcha. Testimonios de su entorno afirman que no hablaba con extraños, no tenía recursos económicos propios ni antecedentes de viajes fuera del país, desmintiendo versiones que especularon con una salida voluntaria.
La última conexión registrada ocurrió el mismo día de su desaparición, cerca de la medianoche. Minutos después, abandonó todos los grupos de WhatsApp y sus redes sociales fueron eliminadas o desactivadas. Desde entonces, el silencio es total.
Demoras, obstáculos y un mensaje desde Bolivia
La madre de Delicia intentó denunciar la desaparición al día siguiente, pero la comisaría se negó a tomar la denuncia alegando “no entenderla”, hecho especialmente grave al tratarse de una mujer en situación de analfabetismo funcional.
Dos días más tarde, alguien denunció el caso en Jujuy usando una identidad falsa, incorporando una segunda jurisdicción antes de que Córdoba siquiera abriera un expediente. El 24 de noviembre, la madre recibió videos donde se observaría a Delicia en la terminal de Villazón – Bolivia, acompañada por personas no identificadas. Los registros no fueron entregados de manera oficial y fueron enviados con mensajes intimatorios: “no denuncien”, “ella se fue por voluntad propia”.
Ante los indicios, la defensa presentó una solicitud formal para trasladar la causa al fuero federal, argumentando que la trata de personas exige una investigación con debida diligencia reforzada y articulación con organismos especializados, según los compromisos internacionales asumidos por Argentina bajo el Protocolo de Palermo, la CEDAW y la Convención Americana de Derechos Humanos.
El expediente fue finalmente remitido al Juzgado Federal N.º 3 de Córdoba, a cargo del Dr. Miguel Hugo Vaca Narvaja, donde continuará su trámite.
Mientras las instituciones estatales se mueven con lentitud, la comunidad sostiene la búsqueda. Docentes, estudiantes, organizaciones sociales y feministas realizaron marchas y una semaf oreada en Córdoba exigiendo respuestas.
El Colectivo Buscamos a Delicia exige:
- Intervención plena de la abogada en el expediente
- Medidas coordinadas de búsqueda
- Articulación internacional inmediata
- Una reunión urgente con el Ministro de Seguridad de Córdoba
Un mes después, la incógnita continúa intacta:
¿Dónde está Delicia Mamani Mamani y qué están haciendo los Estados de la región para encontrarla?
La defensa advierte: mientras no existan respuestas claras, este seguirá siendo un caso emblemático del abandono institucional hacia mujeres jóvenes, rurales, pobres y migrantes.
El tiempo avanza. Delicia no aparece. Y el Estado continúa en deuda.
Dejamos aquí el comunicado oficial:
https://drive.google.com/drive/u/1/folders/1NAHGIgmdQbxvHAZJYP0NDe_kGFUzACAy: Delicia Mamaní: la desaparición que expone discriminación estatal y posible trata de personas


