Censura libertaria: el Estado canceló una muestra de arte wichí ya aprobada en el Palacio Libertad

Sin explicaciones formales y a días de su inauguración, la Secretaría de Cultura levantó una exposición indígena incluida en la Primera Bienal de Arte Indígena. Artistas y organizadores denuncian censura, segregación y un grave retroceso en la visibilidad cultural de los pueblos originarios.

La cancelación sin explicaciones formales de una muestra de arte wichí abrió una fuerte controversia en el ámbito cultural y derivó en acusaciones de censura y discriminación institucional dirigidas a las autoridades nacionales, con un perjuicio directo sobre comunidades originarias del norte argentino. Esta muestra ya estaba aprobada, y a días del montaje en el Palacio Libertad de la Ciudad de Buenos Aires se decidio cancelarla, lo que desató una fuerte polémica entre artistas y organizadores de la Primera Bienal de Arte Indígena. La decisión, tomada por la Secretaría de Cultura de la Nación en enero de 2026, fue comunicada sin explicación formal y bajo el argumento de que la exposición “no encuadraba en el perfil” del espacio, una justificación que nunca fue aclarada y que alimentó denuncias de censura y segregación institucional.

La exposición había sido planificada con suficiente antelación. A los artistas se les solicitó contratar seguros, trasladar las obras y se habían acordado los trabajos de montaje. Sin embargo, el viernes previo al inicio del armado, previsto para el lunes siguiente, los artistas y organizadores recibieron la notificación de que la muestra quedaba cancelada. No hubo comunicado oficial ni fundamentos administrativos que explicaran la decisión.

Ante la insistencia periodística, la única respuesta que trascendió fue que la muestra “no encuadraba dentro del perfil del Centro Palacio Libertad”. Qué significa exactamente ese “encuadre” nunca fue aclarado. Más aún, como remarcó Infobae, la explicación resulta contradictoria si se tiene en cuenta que la misma institución había aprobado previamente la realización de la exposición, hasta que, según se informó, una orden superior determinó su levantamiento.

La muestra reunía obras de artistas wichí surgidas de una experiencia comunitaria singular en Misión Chaqueña, Salta. Todo comenzó cuando un pintor enseñó a pintar a una mujer wichí, quien desarrolló con el tiempo un estilo propio, profundamente ligado a la vida cotidiana y a la cosmovisión de su comunidad. Luego, otros integrantes de su familia y del territorio continuaron esa práctica artística, que hoy constituye su principal y, en muchos casos, única fuente de ingresos, tal como destacó el Nuevo Diario de Salta.

Precisamente por ese carácter, la cancelación generó un fuerte rechazo en redes sociales y en distintos ámbitos culturales, donde comenzó a instalarse la idea de que se trata de un acto de censura y segregación ejercido desde el Estado, que afecta a comunidades originarias pacíficas, sin vínculo alguno con militancias partidarias ni con conflictos protagonizados por grupos extremistas en otras regiones del país.

La situación resulta aún más contradictoria si se considera que la Primera Bienal de Arte Indígena continúa desarrollándose con normalidad en la Universidad Católica Argentina, una institución sin identificación política, y con la misma calidad artística que iba a exhibirse en el Palacio Libertad. La única diferencia es el espacio institucional estatal que decidió dar marcha atrás.

En paralelo, el propio Gobierno de Salta, a través de Cultura Salta, destacó públicamente la participación de artistas wichí y de otros pueblos originarios en la Bienal de Arte Indígena 2026. Quince obras de artistas salteños fueron seleccionadas para las distintas muestras, tanto en el Pabellón de las Bellas Artes como en la exposición complementaria “Sueños y Visiones”, prevista justamente en el Palacio Libertad. Este reconocimiento fue posible gracias al acompañamiento de la Municipalidad de Tartagal, la Secretaría de Cultura provincial, la Secretaría de Asuntos Indígenas y otras instituciones, que subrayaron el valor cultural, identitario y simbólico del arte indígena.

Según trascendió, la única “reparación” ofrecida hasta el momento por las autoridades nacionales habría sido la devolución de algunos gastos operativos, como seguros y traslados. Para los artistas y organizadores, esa respuesta es insuficiente y humillante, ya que no contempla el daño simbólico, ético y moral causado a quienes trabajaron durante meses con la expectativa de exponer y vender su obra en la Ciudad de Buenos Aires, como señalaron fuentes citadas por el Nuevo Diario de Salta.

Si la cancelación se mantiene, las obras probablemente se exhiban en otro espacio. Sin embargo, el daño ya está hecho: quedará instalada la idea de que el Estado nacional censuró una muestra que él mismo había aprobado, sin explicitar razones y generando una percepción de segregación institucional hacia pueblos originarios históricamente postergados.

Fuente: Infobae, Gabriel Levinas, Nuevo Diario de Salta, Cultura de Salta

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