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“Chologante” y orgullo cholo: A. Chal, el artista que convirtió una palabra en identidad viral

Por Noelia Carrazana

El nombre de A. Chal empezó a circular con fuerza en redes sociales en los últimos días. Detrás del fenómeno viral de “Chologante” no solo hay un beat pegajoso y estética callejera: hay una propuesta cultural que está resignificando identidades y poniendo a Perú en el radar global.

A. Chal no es un fenomeno aislado, sino que desde hace varios años existe una nueva generación de artistas jóvenes peruanos viene empujando con fuerza una escena donde identidad y modernidad se cruzan sin complejo, es el caso de Renata Flores, que llevó el quechua al escenario internacional con una propuesta que mezcla rap y sonidos andinos, también Milena Warthon, ganadora del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 2023 con su “pop andino”, o Lenin Tamayo que hace K-pop andino. Estos jovenes toman las influencias internacionales pero con identidad local, consolidando una camada que ya no busca encajar en la industria internacional, sino transformarla desde Perú y sus raíces.

De Perú a Nueva York: una identidad en construcción

Nacido como Alejandro Salazar en Perú y criado en Queens, Nueva York, A. Chal creció entre dos mundos. Esa mezcla se traduce en su música: una fusión de hip-hop, R&B, pop y sonidos latinos que hoy encuentra una nueva dirección más conectada con sus raíces. Aunque no es un recién llegado, ha colaborado con artistas como Rosalía, Jennifer Lopez y C. Tangana, su carrera atraviesa ahora una etapa distinta, más identitaria y menos globalizada en el sentido tradicional.

Alejandro pone en sus letras formas del lenguaje que se usan en los barrios, en las fiestas del campesinado de Bolivia o Perú, donde se presenta como parte de ese colectivo, pero de manera disruptiva por atreverse a presentarse en «cuero», algo que aún es tabu en las fiestas campesinas, o su pelo largo y su estilo muy urbano de vestir, entonces es alguien que habla en un lenguaje que no solo llega al mundo de rap urbano, sino que incluso puede llegar al público que hasta ahora consume música folclorica, huaynos o cumbia peruana como Corazón Serrano que mueven millones de personas en cada presentación.

“Chologante”: de insulto a bandera

El boom actual gira en torno a “Chologante”, una canción con base de cumbia peruana que rompe con el sonido dominante del mainstream. Pero lo que realmente la volvió viral no es solo lo musical, sino su concepto. La palabra “cholo”, históricamente utilizada de forma despectiva en Perú para referirse a personas de raíces indígenas o mestizas, es resignificada por A. Chal como símbolo de orgullo. En ese gesto, el artista no solo lanza un hit: instala una conversación cultural.

“Chologante” no es un caso aislado. Canciones como “Pituko” y “Chuco” continúan esa misma línea, explorando la cumbia peruana con una estética contemporánea. Este movimiento se inscribe en una tendencia más amplia dentro de la música latina, donde artistas como Bad Bunny o Karol G han impulsado el regreso a las raíces culturales como eje creativo.

En ese contexto, A. Chal aparece como una figura emergente que no mira hacia afuera para validarse, sino que construye desde lo propio. El concepto de “chologante” dejó de ser solo una palabra viral para convertirse en identidad. En redes sociales, miles de usuarios replican el término, lo resignifican y lo adoptan como una forma de expresión cultural.

Lo que está ocurriendo va más allá de una tendencia pasajera: es la consolidación de un discurso donde lo popular, lo mestizo y lo históricamente marginado ocupan el centro. Todo indica que no se trata solo de una canción del momento. Para muchos, este puede ser el inicio de algo más grande: el surgimiento de una nueva estrella peruana con impacto global.

Entrevista con Jesús Verde

En medio del fenómeno viral de “Chologante”, A. Chal no solo presenta una canción: expone una historia personal atravesada por migración, identidad y resistencia cultural. En una entrevista con el periodista Jesús Verde, el artista peruano criado en Nueva York explicó que su propuesta nace de vivencias reales, muchas de ellas marcadas por la dificultad de crecer como latino en Estados Unidos.

He tenido una vida bien difícil allá y tenía que tener mucha confianza en mi cultura, en mi cara, en mi piel y en quién soy”, contó. Esa experiencia lo llevó a construir una identidad sólida en un entorno donde muchas veces fue percibido desde estereotipos. “Aprendí a amarme”, resume.

De esa historia nace “chologante”, un concepto que resignifica una palabra históricamente cargada de discriminación. “Mi mamá desde niño me decía ‘mi cholito’, yo lo veo como algo hermoso. Me encanta que me digan cholo”, afirma. Y va más allá: “La gente cree que el cholo no puede ser elegante… pero yo soy elegante. Entonces soy un cholo elegante”.

Para A. Chal, la palabra no solo interpela a los peruanos. “Si vas a Estados Unidos, te van a ver como cholo, pero eres elegante… entonces eres chologante”, explica, ampliando el concepto a una identidad latinoamericana atravesada por la mirada externa.

Lejos de quedarse en el discurso, el artista decidió regresar a Perú para reconectar con esa raíz. A pesar de haber construido una carrera en la industria estadounidense —incluyendo colaboraciones con figuras como Rosalía— eligió apostar por un camino menos rentable pero más personal. “Mucha gente me dijo que estaba loco por venir, que iba a dejar todo lo construido… pero no se trata del dinero. Si voy a morir, tengo que hacer esto en mi vida”, sostuvo.

Ese “hacer” hoy toma forma en su primer disco completamente en español, producido en Perú y atravesado por sonidos como la cumbia. Para A. Chal, no es solo un giro musical, sino una forma de comunicarse con su gente: “No se trata del lenguaje, se trata de Perú… para hablarle a mi gente tengo que hacerlo en español”.

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