Después de medio siglo, el peronismo volvió a ganar Rosario, la ciudad más importante de Santa Fe. El triunfo fue protagonizado por Juan Monteverde, actual consejal electo, referente de Ciudad Futura, quien encabezó la lista Rosario Sin Miedo, una alianza del progresismo con el Movimiento Evita y el Partido Justicialista. Obtuvo 113.458 votos (30,58%), superando al candidato libertario Juan Pedro Aleart (28,81%) y a Carolina Labayru (25,63%), respaldada por el intendente Pablo Javkin y el gobernador Maximiliano Pullaro. El dato alarmante de la jornada fue el bajo nivel de participación: apenas el 48% del padrón acudió a votar, en una ciudad donde históricamente la participación superaba el 70% en elecciones generales.
Monteverde no es un recién llegado a la política rosarina. En 2015 y 2019 fue elegido concejal y en 2023 su fuerza fue la segunda más votada en la elección de convencionales constituyentes en Rosario. En todos los casos, su fuerza articuló desde abajo un proyecto con fuerte anclaje territorial, centrado en el derecho al hábitat, el ambientalismo y la participación ciudadana. Esta vez, su victoria fue leída como un cambio de época.
“El pueblo de Rosario le ganó al intendente, le ganó al gobernador y le ganó al presidente”, afirmó Monteverde la noche del domingo 30 de junio, en clara alusión al aparato provincial del frente Unidos y al intento de Javier Milei de nacionalizar la contienda con afiches y recursos puestos a disposición de Aleart.
De barrio a Concejo: una militancia con base territorial
Monteverde emergió de las luchas sociales en Nuevo Alberdi, al norte de Rosario, donde jóvenes de la organización Giros enfrentaron la avanzada del mercado inmobiliario sobre tierras fiscales. Su propuesta nació desde ese conflicto y se amplió con la creación de Ciudad Futura, una fuerza política local que articula participación vecinal, economía popular y propuestas de urbanismo alternativo.
Desde el Concejo Municipal impulsó numerosas iniciativas que cruzan el urbanismo con la justicia ambiental:
Protección de tierras fiscales en el norte de Rosario para uso social y freno a la especulación.
Defensa del humedal del Paraná, amenazado por incendios e intereses inmobiliarios.
Gestión ambiental sustentable, con legislación sobre residuos, contaminación y espacios verdes.
Planificación urbana inclusiva, con propuestas para recuperar el espacio público y evitar la expansión descontrolada.
También promovió modelos innovadores de acceso al hábitat:
Urbanización con participación comunitaria, sin expulsión de vecinos ni gentrificación.
Vivienda cooperativa y propiedad colectiva, como alternativa al modelo individualista del mercado.
Empresas sociales de construcción, con formación en oficios para jóvenes excluidos del mercado laboral.
Regulación del suelo urbano, para que la tierra tenga un fin social y no exclusivamente comercial.
La elección del 30 de junio fue también una disputa simbólica. Monteverde afirmó que:
“Rosario votó sin miedo, en contra de los aparatos, de la mentira, de la campaña sucia. En estos tiempos de odio y violencia jamás van a encontrar que yo responda al odio con más odio”.
Con ese mensaje, reforzó su perfil conciliador, que busca integrar sin renunciar a sus convicciones. También pidió unidad al interior del peronismo local:
“Si hubiéramos ido juntos, esta elección la ganábamos por más de 10 puntos”.
La elección también consolidó a su fuerza como la primera minoría del Concejo: 13 bancas estaban en juego y Rosario sin Miedo se impuso. En localidades del Gran Rosario como Funes, Pérez, San Lorenzo, Villa Gobernador Gálvez y Puerto San Martín también se impuso el peronismo en las listas de concejales. En Santa Fe capital, en tanto, se impuso la candidata del frente Unidos.
Tambos y resistencia
Juan Monteverde sorprende por su fuerte vínculo con el mundo agroalimentario, a pesar de su origen urbano. “Viví y trabajé en el último tambo que tiene Rosario”, cuenta sobre La Resistencia, un pequeño emprendimiento familiar que ayudó a reconstruir junto a su movimiento. Hoy cuenta con más de 200 animales y una planta láctea que produce quesos y dulce de leche.
Monteverde impulsa desde hace años proyectos que cruzan producción local, soberanía alimentaria y economía social. Recientemente inauguró una planta de alimentos que procesa polenta, yerba, legumbres y arroz, con una capacidad de hasta 400 toneladas mensuales. “En una provincia que produce alimentos no puede haber gente que no come ni productores fundidos”, sostiene.
Con propuestas que apuntan al arraigo rural, la defensa del modelo de chacra mixta y el trabajo conjunto con cooperativas como FECOFE, Monteverde se consolida como una figura que despierta simpatía también en sectores tradicionalmente lejanos al peronismo urbano. Su experiencia en el campo se traduce en política concreta: producción con sentido social.
Fuente: Página 12, Ciudad Futura Rosario, Secretaría Electoral de Santa Fe, La Opinión