ESPACIO PARA LAS VOCES DEL ABYA YALA

Salud pública en debate: un cruce con Jorge Macri reavivó la discusión por la “prioridad porteña” y el trato a extranjeros

El intercambio entre Jorge Macri y un vecino durante una recorrida el viernes 27 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires volvió a poner en primer plano el debate sobre el acceso a la salud pública y los recientes cambios en su organización. La escena, difundida en redes sociales, tuvo lugar en el barrio de Villa Urquiza, en el marco de la inauguración de un centro de atención, y expuso tensiones en torno a la denominada “prioridad porteña”.

Foto: Bolivia Al aire TV

Durante el cruce, el vecino cuestionó la situación de la atención en hospitales públicos: «Recien fui al hospital y son todos bolivianos, peruanos, paraguayos…y no son igual que nosotros, no pagan los impuestos», ante esta interpelación Jorge Macri le explico el funcionamiento de «Prioridad Porteña». Estos discursos de odio o estigmatización al migrante vienen circulando en diferentes plataformas de redes sociales donde los actores, sean políticos o periodistas no aclaran que los ciudadanos extranjeros tienen los mismos derechos y obligaciones que los ciudadanos nacionales.

La polémica en torno a la salud pública en la Ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri se inscribe en un debate más amplio que combina gestión sanitaria, presión sobre el sistema y discurso político sobre migración y residencia.

Desde su asunción, el gobierno porteño impulsó una serie de medidas orientadas a “ordenar la demanda” en hospitales públicos. El eje central es la llamada “prioridad porteña”, que busca dar preferencia en turnos, atención programada y derivaciones a quienes acrediten residencia en la Ciudad. A esto se suman otras políticas, como el fortalecimiento de centros de diagnóstico barriales, la digitalización de turnos y el cobro de prestaciones a extranjeros sin residencia.

El argumento oficial se apoya en un dato estructural: los hospitales de la Ciudad, especialmente los de alta complejidad, reciben una gran cantidad de pacientes provenientes de la provincia de Buenos Aires y, en menor medida, de países limítrofes. Según el gobierno, esta situación genera sobrecarga, demoras y saturación, lo que justificaría la necesidad de priorizar a la población local.

Sin embargo, la controversia surge en varios niveles:

Por un lado, sectores de la salud pública (profesionales, gremios y especialistas) advierten que estas medidas pueden traducirse en barreras de acceso, afectando a personas que dependen exclusivamente del sistema público. Señalan que el sistema sanitario argentino se basa en principios de universalidad y gratuidad, por lo que introducir criterios de residencia puede tensionar ese marco.

Por otro lado, organizaciones sociales y comunidades migrantes cuestionan el enfoque discursivo del gobierno porteño. Frases como “la Ciudad no va a ser más una prepaga gratuita de ningún extranjero” fueron interpretadas como estigmatizantes, al asociar a personas extranjeras con un uso indebido de los servicios públicos. En ese sentido, también se reactivó el debate sobre los llamados “tours sanitarios”, un concepto que distintos actores consideran no comprobado o sobredimensionado.

A esto se suma una dimensión política: críticos de la gestión señalan una contradicción entre el discurso actual y la etapa de campaña, cuando Jorge Macri participaba en actividades de comunidades migrantes en la Ciudad. Este contraste alimenta la discusión sobre si el cambio responde a una estrategia de gestión o a una construcción discursiva más amplia.

En el fondo, la polémica refleja un problema estructural del Área Metropolitana: la Ciudad concentra recursos sanitarios de alta calidad, mientras que las desigualdades en infraestructura en otras zonas impulsan la circulación de pacientes. Sin una coordinación metropolitana efectiva, la tensión entre garantizar el acceso universal y administrar recursos limitados se vuelve un eje recurrente del debate público.

Así, la discusión sobre la salud en la Ciudad bajo la gestión de Macri no se limita a medidas puntuales, sino que abre preguntas más profundas sobre derechos, federalismo sanitario y el rol del Estado frente a la desigualdad territorial.

Suscripción