Con la llegada del equinoccio de primavera, del 20 al 21 de marzo, uno de los momentos del año en que el día y la noche tienen la misma duración, miles de personas volvieron a congregarse en distintos sitios arqueológicos de México para participar en rituales, observar fenómenos solares y reconectar con prácticas ancestrales que se remontan a tiempos prehispánicos.

En Chichén Itzá, el evento más esperado fue el descenso de Kukulcán sobre la escalinata del Templo de Kukulcán. Al atardecer, el juego de luces y sombras generó la ilusión de una serpiente que desciende desde la cima de la pirámide hasta la tierra, en uno de los ejemplos más impactantes de la arqueoastronomía mesoamericana. Este fenómeno, resultado de una planificación arquitectónica precisa, sigue convocando a miles de visitantes cada año.
Además de este sitio emblemático, otras zonas arqueológicas como Teotihuacán, Monte Albán y Palenque también fueron escenarios de actividades vinculadas al cambio de estación. En Teotihuacán, uno de los complejos más concurridos, miles de personas participaron de rituales simbólicos a lo largo de la Calzada de los Muertos, aunque el acceso a las pirámides permanece restringido por razones de conservación.

En el caso de Monte Albán, la disposición geométrica de sus estructuras refleja la relación entre arquitectura y observación solar, vinculada a ciclos agrícolas y de renovación. Mientras tanto, Palenque, aunque no presenta una alineación directa con el equinoccio, continúa siendo reconocido como un importante centro de observación astronómica de la civilización maya.
Otro punto de encuentro fue el Cerro de la Estrella, donde decenas de personas realizaron prácticas espirituales y ceremonias contemporáneas asociadas a la energía solar y la renovación.
El equinoccio de primavera de 2026 ocurrió el 20 de marzo a las 8:46 (hora del centro de México), según datos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica. Sin embargo, las actividades culturales y espirituales se extendieron durante todo el fin de semana, consolidando este fenómeno como uno de los momentos de mayor convocatoria en el calendario.

Ante la masiva afluencia de visitantes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia desplegó el Operativo Equinoccio de Primavera 2026, con el objetivo de proteger 45 sitios arqueológicos del país. Entre las medidas implementadas se incluyeron restricciones en el ingreso de objetos, control de aforo y recomendaciones para preservar el patrimonio histórico.
Más allá de su dimensión turística, el equinoccio sigue siendo interpretado como un momento de renovación y equilibrio. La persistencia de rituales y ceremonias en estos espacios evidencia la continuidad de saberes ancestrales que, a través del tiempo, han vinculado la observación del cielo con la organización de la vida en la tierra.
Fuentes: El País, “Equinoccio de primavera 2026: zonas arqueológicas y actividades para el cambio de estación” (Sara González, 19 de marzo de 2026), Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE).

