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El día de los difuntos o Aya marq’ay killa en Argentina y en los pueblos andinos

Por Noelia Carrazana y Anahí Testa

El Aya marq’ay killa desde las Naciones Quechua Aymara Andino Amazónico, representa la conmemoración de sus ancestros para recordarlos, esperarlos y recibirlos con alimentos y bebidas que fueron de su gusto. 

Durante la madrugada del 1 al 2 de noviembre, se celebra en el norte argentino y en países como Bolivia, Colombia, Ecuador, como el día de los difuntos: momento en el cual  el espíritu de los muertos vuelve a las casas donde vivieron. Allí, sus seres queridos los esperan con una decoración especial, con velas encendidas, flores, guirnaldas de colores y un banquete para que se puedan servir todo lo que gusten: animales hechos de pan, fotos, sus comidas y bebidas favoritas, hojas de coca y flores. Se piensa que así se equilibran las fuerzas de la naturaleza.

Otra de las características son las t´anta Wawas, panes con diversas formas (llamas, sapitos, estrellas, soles, cabritos, chacanas, personas, escaleras, etc.) son parte de ofrenda y siempre es en dualidad, ya que se representa el día y la noche, lo masculino y femenino; es por eso que si se hace una paloma se hacen dos y así con todas las figuras. Siempre el trabajo es comunitario, en donde participan todos los integrantes de la familia.

En esta ceremonia se recuerda a las personas que ya no están en el mundo de los vivos que ya se convirtieron en energía y se encuentran en otra instancia del ciclo de la vida. En el centro de la Ciudad de Jujuy y en los distintos mercados de los países como Bolivia, Perú o Ecuador emprendedores locales montan puestos para que las familias adquieran los productos necesarios para los altares.

Noviembre es el mes en que las almas retornan con sus seres queridos, no es considerado un día de lamentaciones sino, al contrario, un momento de júbilo, pues los muertos se toman la molestia de volver (en largo viaje) a un mundo que ya no les pertenece y asegurarse de que entre su gente todavía esté intacta su memoria,

Ésta tradición siempre se relaciona con México, sin embargo se extiende (con algunos cambios en el nombre y formas de ofrendar) a muchos países de Latinoamérica.

En Bolivia es muy común que los familiares vayan al cementerio a cambiar las flores y las guirnaldas a las tumbas, en la zona andina llevan además bandas de música o tocan ellos mismos para sus deudos. Lo importante es estar en conexión con los antepasados, honrar su legado y compartir con los niños historias de aquellos que ya no están, pero que fueron parte de la familia.

Foto: Altar Consulado Argentina en Bolivia con Sebastian Moro y Felipe Quispe

Noelia Carrazana