Por Noelia Carrazana
Con las Elecciones Subnacionales programadas en Bolivia para el domingo 22 de marzo de 2026, fecha definida por el Tribunal Supremo Electoral para la renovación de autoridades municipales y departamentales, la ciudad de El Alto avanza hacia un proceso electoral caracterizado por una amplia oferta de candidaturas y la coexistencia de dirigentes con trayectoria política y postulantes provenientes de la sociedad civil. En este contexto, el reconocido arquitecto Freddy Mamani formalizó en 2026 su incursión en la política como candidato a la Alcaldía de El Alto por la Innovación Humana.

En el municipio alteño, 19 candidaturas fueron habilitadas para competir por la Alcaldía. Entre ellas se encuentra la del arquitecto Mamani, quien se presenta por la alianza político-ciudadana Innovación Humana. Reconocido a nivel internacional por su trabajo arquitectónico, Mamani ingresa por primera vez a una contienda electoral con el objetivo de trasladar su visión de ciudad al ámbito de la gestión municipal.
El escenario electoral incluye también a otros postulantes de distintas fuerzas políticas. Entre los principales candidatos figuran Gabriel Mamani, postulado por el Partido Demócrata Cristiano; Tahuichi Quispe, candidato por la agrupación Jallalla; José Luis Paredes, por la alianza Primero El Alto, integrada por UCS y ADN; y Óscar Chirinos, del Movimiento Por la Soberanía. A ellos se suman Eliezer Roca, de Unión Por el Cambio, y Jhoasir Calamani, de Unidad Nacional, además de otras postulaciones de partidos tradicionales y agrupaciones ciudadanas.
La diversidad de candidaturas configura un escenario electoral fragmentado y competitivo, sin un liderazgo claramente consolidado en la antesala de los comicios.
¿Quién es Freddy Mamani?
Freddy Mamani nació en Catavi, Bolivia, el 1 de noviembre de 1971. Arquitecto e ingeniero civil, es una de las figuras más influyentes de la arquitectura contemporánea boliviana y referente internacional de la llamada arquitectura neoandina. Su obra, conocida popularmente como cholets, se distingue por el uso de geometrías marcadas, colores intensos y símbolos inspirados en la cosmovisión andina, una propuesta estética que resignificó la identidad urbana de El Alto.
De origen aimara y proveniente de una comunidad rural, Mamani se formó desde joven en el oficio de la construcción, trabajando como ayudante de albañil antes de acceder a estudios técnicos y profesionales en la ciudad de La Paz. Ese recorrido, estrechamente ligado al trabajo popular y al crecimiento urbano de El Alto, marcó su mirada sobre la ciudad y su gente.
A lo largo de las últimas décadas, proyectó y construyó decenas de edificios emblemáticos que transformaron el perfil urbano alteño y llamaron la atención de medios, universidades y espacios culturales de distintos países. Su arquitectura es leída, tanto dentro como fuera de Bolivia, como una expresión del ascenso social indígena y de una identidad cultural que irrumpe con fuerza en el espacio público contemporáneo.
Candidato en 2026: Innovación Humana y el salto a la política municipal
Postulado por la alianza ciudadana Innovación Humana, Freddy Mamani formalizó en 2026 su incursión en la política como candidato a la Alcaldía de El Alto, respaldado por una plataforma que propone una renovación de la gestión municipal desde una mirada técnica, productiva y culturalmente arraigada en la ciudad.
Desde el inicio de la campaña, Mamani planteó como eje central combatir la corrupción, ordenar la ciudad y recuperar la infraestructura pública, con especial énfasis en educación, movilidad urbana y desarrollo económico. Una de sus propuestas más destacadas es la construcción de un centro internacional de producción, pensado como un polo para fortalecer a emprendedores locales, dinamizar el comercio, generar empleo y proyectar a El Alto como un nodo turístico y productivo a escala regional.
El tono crítico de su candidatura quedó expresado en una declaración difundida por el canal boliviano ATB, donde explicó las razones de su postulación: “Estoy cansado de ver mi ciudad destrozada, con un caos vehicular, con colegios destrozados y con una corrupción llena. Está podrido el municipio, la alcaldía”, afirmó durante una entrevista emitida en plena campaña.
El paso de Mamani del diseño urbano a la arena política despertó atención tanto a nivel local como internacional. Para sus seguidores, su trayectoria arquitectónica representa una reivindicación estética y cultural de las mayorías populares e indígenas, y una prueba de que es posible pensar El Alto desde su propia identidad. Para sus detractores, en cambio, su falta de experiencia en cargos públicos plantea dudas sobre su capacidad para administrar una ciudad de casi 900.000 habitantes, atravesada por profundas desigualdades y complejos desafíos urbanos.
La apuesta de Innovación Humana es capitalizar ese contraste: presentar a Mamani como un outsider de la política tradicional, capaz de trasladar la creatividad, el orden y la planificación que caracterizaron su obra arquitectónica al ámbito de las políticas públicas. En una elección marcada por el desgaste institucional y el desencanto ciudadano, su candidatura busca interpelar a un electorado que demanda cambios visibles y una gestión municipal con identidad propia.

